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Los diferentes tipos de corteza del queso

Desde siempre, el eterno dilema a la hora de comer queso ha sido la corteza. La sociedad se ha dividido en dos entre los que les gusta comérsela y a los que no. La respuesta a la pregunta de ¿se puede comer la corteza del queso? deja la duda en el aire más aún si cabe: depende.

Como ya todos sabemos, el queso, en sus diferentes variedades, tiene muchas formas de comerse y de acompañarlo. Por eso, debemos saber reconocer qué tipo de queso estamos consumiendo para saber si es recomendable o no comerse la corteza.

En primer lugar, tenemos a los quesos con cortezas naturales. En este apartado, las encontramos de tres tipos diferentes: corteza seca, blanda y con moho. Al ser naturales, esta es la versión más recomendable para su consumo, ya que no tienen añadidos adulterados a la producción natural del queso. En los dos primeros tipos no hay impedimentos a la hora de su consumo, ya que su elaboración es más espontánea y no hay peligro de ingerir sustancias dañinas, puesto que esta corteza se crea únicamente para proteger al queso. El queso con moho, en cambio, es más recomendable no consumir su corteza, ya que puede haber nacido un moho diferente al que había cuando se fabricó.

Por otro lado, están las cortezas artificiales, las cuales no se pueden ingerir, ya que están compuestas de ceras y pinturas destinadas únicamente a la protección y conservación del queso hasta su consumo.

De esta manera, ya conocemos los distintos tipos de corteza existentes que nos podemos encontrar en el mercado. Así que, cuando vayamos a elegir un tipo de queso, recuerda bien cuál puedes comerte hasta la corteza o no.

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